Escrito en el año 2015 por: José Zárate

En esta segunda parte abarcaremos el afianciamiento de los grupos de osos en un movimiento como tal, con un propósito e identidad propia.Con la aparición de la pandemia del sida a comienzos de los años 80 que provocó la muerte de miles de gays, se produjo en efecto demoledor en la comunidad en general, pues el nuevo “cáncer gay”, como se le bautizó, inicialmente solo se estaba dando en esta población, lo que produjo un estado de pánico.

Muchos creían que ver alguien con sobrepeso era síntoma de salud, lo que los hacía más atractivos y deseables.

En 1987 un grupo de amigos comenzó a ofrecer fiestas privadas para osos en la zona de San Francisco y una revista de esa zona llamada BEAR, en formato fotocopia, comenzó a circular.

Ese año representó un verdadero punto de inflexión, ya que tanto la revista como el advenimiento de los servicios “on-line”, (precursores de la Internet), extendieron el concepto y la conciencia de “ser oso” a través de toda la comunidad gay.

En San Francisco en el distrito South of Market se da la apertura del bar Lone Star Saloon en 1989. Es considerado por muchos como el evento más importante en el establecimiento de la comunidad oso. Inicialmente era un bar de moteros y amantes del cuero. En esta zona existían abundantes bares leather y hoy en día continúan algunos.

En el Lone Star Saloon se empezaron a reunir osos y el movimiento leather fue un elemento clave en la formación de la comunidad del oso de San Francisco. Mucho tenía que ver el estilo rudo, un marcado estilo de actuar y comportase masculino y varonil y las características físicas de los moteros, y que inicia una ramificación del mismo movimiento.

Es en este bar es donde se realiza la primera fiesta exclusivamente de osos en la historia y fue el primer anunciante en la incipiente Bear Megazine la cual exhibía a hombres peludos, gorditos, con barbas abundantes, y algunas fotos de desnudos con penes de tamaño normal.

La revista acababa de romper con el pasado e inauguraba el reconocimiento de una imagen de “cuerpo deseable” hasta entonces atípica, que produjo la identificación de un enorme número de personas.

Los primeros osos de los años 80 en San Francisco eran en su mayoría obreros de la construcción, camioneros, cowboys, moteros o venían de la comunidad leather, y todos ellos eran reaccionarios a la cultura gay urbana de la época. Cuando vieron publicada la revista Bear Magazine se abrazaron a ella de forma incondicional. Se sintieron orgullosos de su masculinidad sin adornos.

Lo que en principio era un pequeño movimiento de la subcultura gay de esta ciudad se fue extendiendo con el boca a boca a otras regiones, así como con los boletines y anuncios en revistas, fotocopias y posteriormente con la aparición de la Internet, por medio de las anticuadas opciones que comenzaron a aparecer para conocer amistades.

En los años 90 el movimiento se fortalece e inicia su difusión rápidamente en EEUU y Canadá, y poco más tarde por Europa, Asia y Latinoamérica.

En 1995 es creada la bandera de la comunidad internacional oso diseñada por Craig Byrnes y demás símbolos identificativos, lo que ayudó a su internacionalización.

Se fundaron numerosos clubes, se abrieron bares de osos, se crearon cientos de páginas de Internet, aparecen nuevas revistas como Husky Magazine, American Bear, Bulk Male, Big Ad, etc. Así como ensayos, libros, videos, agrupaciones musicales, fiestas, reuniones, etc.

El movimiento oso ha producido un efecto de revolución en dos ámbitos diferentes dentro del mundo gay.

El movimiento oso es una estrategia de resistencia contra la tendencia dominante de valoración por la juventud y el cuerpo escultural discriminando lo que no entra en esa norma y a la vez es un generador de nuevos espacios de relación y de disfrute y ha demostrado que existe una diversidad mucho mayor en las formas de relacionarse entre la gente gay.

En el ámbito heterosexual la imagen de dos hombres barbudos grandes y gruesos besándose o de la mano resulta tremendamente inquietante. Rompe el molde típico del homosexual afeminado y preocupado por su apariencia física, y que es tan útil para los heterosexuales a la hora de distanciarse de los gays y de marcarles como una cosa rarita, ajena a ellos.

Esto es distinto, la estética de los osos es muy cercana al mundo heterosexual, tal vez demasiado cercana: el carnicero, el fontanero, el policía, el profesor, el bombero, el ingeniero, el arquitecto, el taxista o el doctor de abundante barba, brazos peludos, grueso y de voz ronca que provoca respeto y autoridad.